Buscar empleo para atravesar la crisis

En los tiempos difíciles en los que vivimos, muchas personas suelen pensar que lo más importante en cuanto a lo laboral es asegurarse un sueldo a fin a de mes. Con esta lógica de pensamiento, el dinero se convierte en la motivación primordial de aquellas personas que encaran una búsqueda laboral, dejando de lado gustos, preferencias y deseos.

Sin embargo, nos encontramos en un momento en el cual la competencia es altísima, y la cantidad de candidatos para un mismo puesto, aún mayor. Esto hace que inevitablemente los requisitos para los postulantes sean más específicos, y las exigencias, más altas. Habiendo largas filas de postulantes que esperan ser “el elegido”, las empresas no dudan en buscar a aquél que se encuentre más preparado para realizar la tarea y, sobre todo, motivado para llevarla a cabo. En los tiempos que corren, con tantas personas en búsqueda de trabajo, los gustos, preferencias y deseos cobran un valor importantísimo ya que de ellos deriva la motivación por realizar cualquier tarea.

Es por esto que ya no es recomendable hacer caso a la vieja creencia de que “lo conveniente es estudiar algo que nos facilite la inserción en el ámbito laboral”. Es probable que, tiempo atrás, ésa haya sido una premisa útil y rendidora. Pero hoy ya no lo es tanto. Habiendo tantos postulantes para un mismo puesto, las empresas buscarán a quienes rindan al cien por ciento de sus condiciones; ciertamente, nadie lo logra si se trata de una tarea que no le agrada. El gusto por las funciones que se desarrollan se ve reflejado claramente en los resultados.

Nuestras más genuinas ambiciones profesionales serán el motor que nos permitirá permanecer en la difícil competencia por el puesto anhelado. Es imprescindible estar alerta a las novedades que puedan surgir en el campo laboral que nos interesa. En la medida de lo posible, es aconsejable estar en continua capacitación. Poner en órbita nuestras preferencias y gustos con nuestro trabajo implica una inversión no sólo de dinero, también de tiempo y energía. Y es en este plano en donde el interés y la vocación juegan un importantísimo papel: hoy en día, una búsqueda laboral ambiciosa y con final exitoso implica un proceso previo que puede llegar a ser fatigoso y agotador. Por eso mismo: ¿qué mejor que emprender algo que nos interese, nos guste, nos de placer?

Para quienes no tienen completamente definido qué es aquello que los mueve y motiva, existe la opción de someterse a los conocidos test vocacionales, que en infinidad de casos han ofrecido valiosos resultados. Para otros puede ser que sólo sea cuestión de seguir una intuición. Lo importante es, sin lugar a dudas, escuchar esa voz interna que nos susurra nuestra voluntad, aquello que nos hace felices y nos proporciona placer en el hacer.