El lenguaje de los gestos

Justo cuando creíamos que estábamos preparados para cualquier entrevista laboral, que ya sabíamos todo lo que se supone que hay que saber para afrontarlas, aparecen en escena nuevas cositas para tener en cuenta. Como si no tuviéramos poco con las preguntas capciosas y los exámenes psicotécnicos, ahora resulta que los entrevistadores también ponen especial atención en nuestros gestos. Cada vez son más las empresas que contratan psicólogos y especialistas que se encargan de leer el lenguaje corporal de los postulantes porque, al parecer, todo tiene un significado.

  • Movimiento de las manos. En la medida de lo posible, mantenlas quietas. No está mal gesticular, pero si lo haces en exceso puede parecer que las necesitas porque no sabes expresarte claramente con palabras. Utilízalas correctamente: puedes aprovecharlas en alguna ocasión para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tus ideas, pero siempre cuidándote de no hacer movimientos inútiles y exagerados que distraigan a tu entrevistador.
  • La postura adecuada. Cuando te sientes, hazlo derecho y con la espalda recta. De lo contrario, puede dar la impresión de que estás por demás relajado o exagerando para aparentar algo que no es cierto. También podría considerarse que quien te entrevista no te inspira suficiente respeto. No cruces ni brazos y piernas, ya que podría parecer que tienes algo que cubrir u ocultar. Si eres una persona segura de ti misma, no tienes por qué tener miedo, y si no tienes miedo, no tienes por qué cubrirte. Por otra parte, si te sientas en el borde de la silla, eso estaría indicando que deseas irte cuanto antes. También debes cuidarte de no cambiar constantemente de posición porque podrían tomarlo como que estás tremendamente aburrido. Y si no dejas de mover los pies, eso transmitirá a tu interlocutor que estás nervioso, cansado, incómodo o inseguro.
  • La mirada. Tienes que ser capaz de mirar a los ojos a tu interlocutor. Este gesto refleja que tienes confianza en ti mismo. Por más tímido que seas, esa cualidad no debe opacar tu seguridad. Es importante que mantengas el contacto ocular, pero tampoco en exceso, ya que parecerás un loco. Mantén una mirada relajada. Cuídate de no estar paseando tus ojos por toda la habitación: del entrevistador al techo, del techo al armario, del armario al escritorio. Esto último no te ayudará a conseguir el puesto.
  • El rostro. Es simple: sonríe. Intercalar sonrisas transmite calidez, buena disposición y franqueza. Por eso, es importante no exagerar. Una mueca muy exagerada todo el tiempo resulta fría, vacía y para nada auténtica.

Si tienes en cuenta estos consejos, transmitirás respeto, atención, confianza, interés y facilidad para el trato. Así que, ya lo sabes: presta mucha atención a tus gestos, no vaya a ser que poses la mirada o apoyes las manos en el lugar equivocado…