Llamar la atención con tu currículum

“La primera impresión es lo que vale”, reza el dicho. En la vida cotidiana, esa visión puede resultar un poco extremista, y es cierto que no siempre acaba por ser tan valiosa esa famosa primera impresión. Pero si pensamos la frase en el ámbito laboral, todo indicaría que sí lo es.

Imaginemos lo siguiente: cuando tenemos que ir a una entrevista, nos preocupamos por dar la mejor imagen ante el entrevistador: nos vestimos adecuadamente, cuidamos nuestra forma de expresarnos, buscamos ser claros con nuestras respuestas, intentamos mostrarnos lo más natural posible sin dejar de destacar lo bueno que hay en cada de uno de nosotros. Sin embargo, cuando de búsqueda laboral se trata, la entrevista no siempre es la primera impresión que el empleador se lleva de nosotros. Lo primero que llega a las manos de nuestro posible futuro jefe es el ya conocido por todos: currículum vitae. Entonces, si respondiéramos a un aviso enviando un currículum desordenado, desprolijo y poco claro, de seguro estaríamos dando una muy mala primera impresión.

Uno de los primeros pasos de los procesos de búsqueda de las empresas es preseleccionar los CV de las personas que serán entrevistadas. Estos son escogidos de entre cientos de currículum que fueron enviados con el mismo objetivo: ser el elegido para el puesto vacante. Es por ello que debe estar confeccionado de manera tal que llame la atención del selector y despierte en él deseos de conocerte y pasar al siguiente paso: la entrevista.

Y, ¿cuáles son los currículum que llaman la atención? Por empezar, cuida que la impresión sea clara, y el diseño, sobrio. Eso dará, ante todo, una sensación de prolijidad y claridad, que el empleador sabrá valorar. Es importante que el tu currículum refleje que has puesto dedicación al momento de confeccionarlo.

Por otra parte, pon especial atención en la información que vuelcas en el currículum. Los datos que proporcionas a través de él deben ser precisos y concretos. Hay datos que definitivamente no le interesan a quienes hacen preselecciones de personal, como por ejemplo anécdotas o datos personales de familiares y amigos. Y, a la hora de expresar estos datos, procura encontrar el punto de equilibrio entre la sobriedad y la publicidad de ti mismo. No es aconsejable que el currículum se vea sobrevaluado, pero tampoco que refleje baja autoestima en el postulante. Enfoca en los datos concretos y reales que describen tu perfil laboral y que mejor reflejan tu experiencia y formación. Si posees mucha experiencia, aun así es aconsejable hacer una selección de lo que volcarás en el currículum de acuerda a la búsqueda que estés encarando; hay datos que, aunque sean válidos, no siempre resultan relevantes y acaban por alargar el currículum y, en el peor de los casos, molestan.

Infórmate antes de armar tu currículum, esmérate en su confección, y los resultados se verán cuando tu agenda comience a llenarse de entrevistas. Nunca olvides que: valorar tu currículum es valorarte a ti mismo.