¿Qué buscan las grandes empresas?

Cuando en un aviso de empleo leemos el listado de requisitos, solemos encontrarnos en la mayoría de los casos con los siguientes ejemplos: dominio de idiomas, conocimientos informáticos, disponibilidad horaria, experiencia en el rubro, etc. Éstas suelen ser las características más comunes que las empresas esperan encontrar en los candidatos para ocupar el puesto vacante. Se trata de aspectos objetivos, perfectamente cuantificables; para nadie resulta complicado autoevaluar cuál es el dominio que posee de un idioma en particular, o cuál es su disponibilidad horaria diaria para realizar una tarea.

Sin embargo, estos no son los únicos requisitos con los que nos topamos en los avisos de empleo. Muchas veces, los requerimientos de la empresa pasan a ocupar un plano que puede resultar un tanto subjetivo para quien lo lee. ¿A qué se refieren las empresas cuando piden, por ejemplo: actitud, humildad, equilibrio emocional, creatividad, sentido de emergencia?

A continuación, ahondaremos un poco en algunos de estos requisitos no tan cuantificables, con el objetivo de orientar a los “cazadores de empleo” y despejar sus dudas acerca de a qué se refieren los empleadores cuando utilizan esos términos.

Actitud. Implica iniciativa para llevar adelante las tareas y tomar decisiones con orientación a objetivos concretos. Una persona con actitud es una persona con la fuerza interior para estar en actividad continua, generando oportunidades y alcanzando buenos resultados.

Humildad. El empleado con esta característica sabe cuáles son virtudes y fortalezas, pero también conoce cuáles son sus debilidades y actúa en base a ello. Valora las opiniones de otros y está dispuesto a evaluarlas y considerarlas dentro de sus propios proyectos. La buena predisposición para estar en continuo aprendizaje lo caracteriza.

Equilibrio emocional. Esta cualidad habla de quienes no pierden el control de sus emociones ante situaciones estresantes o imprevistas. Los caracteriza la facilidad para adaptarse positivamente cuando se presentan situaciones difíciles, sin caer en la desesperación. Además, quienes poseen equilibrio emocional ayudan a mantener un ambiente de trabajo constante y estable, sin sobresaltos y con rendimiento parejo.

Creatividad. Lleva los resultados al mejor nivel esperado porque propone procedimientos, soluciones e ideas desde novedosas perspectivas. Sin perder de vista las necesidades y objetivos del cliente, realiza un trabajo original sacando lo mejor de cada uno de los integrantes del equipo de trabajo. Sus propuestas novedosas nunca pierden de vista el factor “calidad”.

Sentido de emergencia. Vivimos en un mundo muy dinámico, en donde cuánto más rápido, mejor. Pero claro, eso no quita que debamos prestar importante atención a la calidad del trabajo que realizamos. Los que posean sentido de emergencia tendrán internalizado el ritmo ideal de producción para alcanzar resultados en tiempo y forma sin descuidar la calidad de aquellos productos y servicios que ofrecen.

Estos son sólo algunos de los requisitos mencionados en este artículo como “subjetivos”, los cuales forman la base mínima de aptitudes que esperan reunir las empresas a la hora de conformar nuevos equipos de trabajo.