Qué cosas no debemos decir en una entrevista

Cuando acudimos a una entrevista, los nervios nos pueden jugar una mala pasada y hacernos decir cosas que no nos convienen. O, tal vez, el hecho de estar desempleados hace bastante tiempo puede hacernos llegar a las últimas entrevistas un poco cansados y amargados. Lo importante es poder controlarlo y ser lo más cautelosos posible con las cosas que decimos frente al entrevistador.

“Quiero dejar mi puesto de trabajo actual porque no me llevo bien con mi jefe”

Nunca permitas que el amargo recuerdo de tu jefe salga a flote durante la entrevista, por más difícil e insoportable que ese hombre sea realmente. Decir o dejar entrever que detestas a tu jefe y que no tienes una buena relación con él no te ayudará en absoluto. Prepárate una respuesta estrictamente relacionada con lo laboral y deja de lado las cuestiones personales. Mezclar las emociones con lo laboral no se ve profesional y puede afectar negativamente los resultados de tu entrevista.

“Si me eligieran, ¿aproximadamente en cuánto tiempo me darían un ascenso?”

Si bien no está mal hacer algunas preguntas al entrevistador sobre el puesto que ocuparíamos en el caso de ser elegidos, debemos tener cautela. ¡No seas ansioso!, aún no has sido elegido. Imagina qué pasaría si la posición que le sigue a ese puesto es la de la persona que te está entrevistando en ese momento. Sin duda, no le agradaría mucho tu pregunta, y de seguro tú no querrás pasar por esa situación incómoda.

“Participo comprometida y apasionadamente en las actividades de la iglesia de mi barrio. Es mi pasión, siento que nací para eso”

En determinado momento, el entrevistador querrá saber un poco más de tu vida personal: tus gustos, qué haces en tu tiempo libre, etc. Sin embargo, esto no quiere decir que tengas que dar demasiados detalles al respecto. Es preferible que tengas preparada una respuesta rápida y concisa. Evita dar mucha información. En el caso que ponemos aquí como ejemplo, el entrevistador podría pensar que ese nivel de compromiso que tienes con otras actividades puede llegar a afectar tu rendimiento en el puesto. No digas nada que pueda hacerle pensar que descuidarías tu trabajo.

“La verdad es que ya estoy bastante cansado de buscar empleo, las entrevistas me agotaron, quiero trabajar”

Que quieras trabajar es buenísimo, pero todas las otras afirmaciones opacarán ese detalle y harán pensar al entrevistador que tu buena predisposición se esfumó con el tiempo. Es una buena idea que remarques tus deseos de comenzar a trabajar, pero no lo hagas poniendo a las entrevistas como un aspecto negativo. Es sabido que casi nadie disfruta de acudir a tantas entrevistas, pero deber procurar que tu predisposición para el trabajo se vea reflejada en todos los ámbitos. Haz el ejercicio de tomarte la instancia de la entrevista como si fuera el primer día de trabajo en una empresa. No dejes que el tiempo de paro te afecte, a pesar de la amargura que sabemos que eso puede generarte.