Relaciones laborales

Puedes tener el currículum más envidiado, ser el más calificado del sector, el primero en entregar los informes a fin de mes, o el que mejor se viste de la oficina. Sin embargo, nada de esto vale lo suficiente si en materia de relaciones laborales no logras buenos resultados. Tal vez no lo adviertas al principio, pero si el clima entre tus compañeros de trabajo y tú no evoluciona de la manera más adecuada, esto podría llegar a empañar tu desempeño en la empresa y, algunas veces, hasta podría dejarte sin trabajo. Claro que la idea no es ser tremendista con respecto a estas cuestiones, pero sí un poco más cuidadosos.

En el ambiente laboral, se suele escuchar con frecuencia que “es mejor no mezclar el trabajo con lo personal”, es decir, es mejor no buscar amistades en la oficina y limitarse a una simple relación de compañero de trabajo, por ejemplo. Puede ser que esto sea cierto o, al menos, que sea lo más conveniente en un principio, cuando recién comenzamos a trabajar en una empresa. Seguramente todos conocemos algún caso de amistades que comenzaron dentro del ámbito laboral; por supuesto, nadie quitaría la posibilidad de que esto suceda espontáneamente, con el tiempo. Lo importante en cuanto a este tema es no forzar esos vínculos intentando ser “amigo” de cuanto compañero se nos cruce en la oficina. Es en el ambiente laboral en donde debemos tener especial cuidado con quienes aún no conocemos, ya que la aparición de posibles inconvenientes resulta un tanto más problemática o perjudicial que en cualquier otro espacio de la vida. Los conflictos y malestares con tus pares pueden agregar a tu jornada laboral angustia y estrés.

Lo que te recomendamos es, principalmente, mantener un perfil bajo, sin dejar de ajustarte a tu personalidad, claro. Lo importante es dejar que tus compañeros vayan descubriendo tu personalidad de a poco y de manera espontánea. Muchas veces, la llegada de un nuevo integrante a la oficina no es bien acogida cuando éste se esfuerza por demás en mostrarse simpático, o, en el caso contrario, cuando demuestra completo desinterés.

Otra cosa que aconsejamos es que intentes, en la medida de lo posible, mostrarte de buen humor. Todos tenemos días malos, pero siempre podemos evitar poner mala cara o volcar nuestro mal humor en los demás. Si tienes una mala mañana, evita sobresalir ese día.

Por otro lado, te recomendamos prestar mucha atención a este consejo: nunca hables mal de un compañero de trabajo frente a otro.  Y si de repente te encuentras metido en una conversación de la cual se desprenden comentarios negativos hacia un compañero ausente, intenta retirarte de ésta de la manera más elegante posible. Por lo general, este tipo de cosas nunca acaban bien.

Todos estos aspectos, entre otros, deben ser cultivados día a día: sé solidario, aporta buen humor, pero sobre todo, no dejes de ser tú mismo. Esa es la clave que te posicionará entre los preferidos de la oficina.